24h SIN COMUNICACIÓN
Nuestro profesor de filosofía al ver que el otro reto, ir disfrazados al instituto, tuvo tanto éxito, nos propuso otro un poco más extremo: no poder comunicarnos durante 24h. Un día entero sin poder hablar con otra persona, coger el móvil, ver la tele, escuchar música… Aunque me resultó un poco difícil quise ponerme a prueba a mi misma y decidí aceptar.
Me tocó hacerlo un Martes. Ese día no tenía clases en las que tuviese que hablar mucho, aunque se me hizo muy difícil no poder comunicarme en educación física porque teníamos que jugar en equipos y en ellos la comunicación es fundamental. Al principio nos costó un poco entendernos pero después de un buen rato conseguimos entendernos sin tener que comunicarnos. También se me hizo muy duro no poder hablar con mis amigos, aunque intentaban incluirme en la conversación al no poder responderles me sentía un poco apartada.
Sin ninguna duda, lo que más duro se me hizo fue no poder hablar con mi madre. Siempre que me recoge del insti nos contamos qué hemos hecho por la mañana y nos ponemos a escuchar música a todo volumen y a cantar a pleno pulmón con las ventanillas del coche bajadas. Ese día, al no poder hacer eso, ella me contó lo que le había pasado por la mañana pero cuando terminó de contármelo había mucho silencio en el coche. Era muy extraño, nunca antes ha habido tanto silencio en nuestro coche. Mientras estaba almorzando no se me hizo muy difícil hacerlo sin ver la tele. Como al día siguiente tenía un examen de biología me puse a estudiar hasta que fuese la hora de irme a las clases particulares. Sobre las 17, como de costumbre, vino mi novio a mi casa para irnos luego a las 19 a las clases juntos y me costó muchísimo no poder hablar con él, preguntarle qué tal su día, si tenía mucha tarea… Fue horrible. Al no tener el móvil y no poder hablar con mi novio pude concentrarme muchísimo en lo que estaba estudiando y me cundió muchísimo la tarde.
Cuando llegamos a las clases mi novio le contó a la profe que yo no podía hablar ni comunicarme. Cuando me atascaba en algún ejercicio de mates ella me notaba que no lo entendía e intentaba ayudarme pero era muy complicado porque yo seguía sin entenderlo y no podía explicárselo. Al acabar las clases me tenía que quedar en casa de mi abuela a dormir, junto con mi madre y mi hermana. El día anterior, le explicamos a mi abuela que yo no podía hablar pero cuando llegué a su casa se le olvidó y empezó a hablarme. Al ver qué no le contestaba se creía que me había enfadado con ella o que me pasaba algo, y mi madre le explicó, de nuevo, que no podía hablar.
El día anterior, como estaba muy cansada me acosté a las 22h, lo que significaba que a la misma hora del día siguiente ya podía comunicarme. Cuando hablé por primera vez se me hizo super raro escuchar mi voz. Lo primero que hice fue contarle a mi familia lo duro que se me hizo no poder hablarles y lo mal que lo pasé durante todo el día y a ellos también le resultó raro oírme.
Aunque fue una experiencia un poco dura si tenéis la oportunidad de realizarla, no dudéis en hacerla. Es una actividad que te demuestra lo importante que es pasar tiempo a solas para conocernos mejor. También nos demuestra cuanto estamos enganchados a los dispositivos móviles y las consecuencia que conlleva.
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